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Plebiscito de 1902: cuando la cordillera habló en nombre de la Argentina

EFEMÉRIDES

Plebiscito de 1902: cuando la cordillera habló en nombre de la Argentina

EFEMÉRIDES

El 30 de abril de 1902, en la Escuela 18 de Río Corinto, las familias galesas del Valle 16 de Octubre -y las comunidades originarias vecinas- rechazaron la oferta chilena y ratificaron su pertenencia a la Argentina en un plebiscito histórico que definió el mapa patagónico y se convirtió en una de las gestas civiles más trascendentes del sur argentino.

Fue un 30 de abril de 1902. Hace 124 años. En una escuela perdida entre montañas, donde el viento parece conversar con los cerros y la historia se escribe con barro en las botas, un puñado de colonos decidió el destino de la Patagonia. No hubo fusiles ni trincheras. Hubo convicción. Y alcanzó.

La humilde Escuela N°18 de Río Corinto, en el corazón del Valle 16 de Octubre, fue el escenario de una jornada que valió más que cualquier batalla. Allí, unas 300 familias de origen galés fueron consultadas por la Comisión de Límites que debía resolver el conflicto territorial entre Argentina y Chile. La pregunta era simple. La respuesta, monumental. Eligieron seguir siendo argentinos.

 

Chile había enviado al geógrafo Hans Steffen para respaldar su reclamo. Argentina, al perito Francisco Pascasio Moreno, guardián de la frontera y centinela de la soberanía. En el medio, una disputa compleja. El Tratado de Límites de 1881 fijaba la frontera por las altas cumbres divisorias de aguas, pero en aquella región la geografía había sembrado la confusión. Y donde la naturaleza dudaba, la voluntad de los hombres decidió.

Los colonos pudieron haber elegido comodidad. Chile les ofrecía una legua de tierra por familia. Podían vender su pertenencia por más hectáreas, trocar bandera por conveniencia, patria por negocio. Pero no lo hicieron.

Respaldados por las comunidades originarias de la zona, aquellos pobladores pronunciaron una frase que quedó grabada como un estampido en la memoria nacional. Dijeron, sin medias tintas, “queremos seguir perteneciendo a la patria que nos cobijó.”

Y allí ardió la historia.

Porque la Argentina no ganó ese día por diplomacia ni por decreto. Ganó porque quienes habían sido recibidos por esta tierra en 1865 y 1885 y entendieron que la patria no se mide en ofertas ni en mapas. Se mide en gratitud, en arraigo, en pertenencia.

El laudo final, emitido meses después por el rey Eduardo VII del Reino Unido, repartió los 94 mil kilómetros cuadrados en disputa: 54 mil para Chile y 40 mil para la Argentina. Pero nuestro país conservó los tres valles estratégicos más codiciados: Nuevo —hoy El Bolsón—, Cholila y el 16 de Octubre.

No fue apenas un plebiscito. Fue una declaración de principios.

Fue la Patagonia diciendo de qué lado quería latir.

Fue la frontera dejando de ser un trazo en un papel para convertirse en una elección de alma.

Porque a veces la patria no se defiende con espadas.A veces se defiende con una palabra. Con una decisión.Con el coraje silencioso de quienes entienden que hay lugares donde echar raíces vale más que cualquier promesa.

Como escribió la poetisa
“Allí donde partir es imposible, donde permanecer es necesario.
Donde nunca se está del todo solo, donde cualquier umbral es la morada.
Allí donde se quiere amar y tener un hijo.
Allí donde se quiere morir…
Allí está la Patria.”

Y en aquel rincón remoto de la cordillera, hace 124 años, la patria estuvo allí.

De pie. Invicta. Elegida.

Fuente: Jornada Web

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