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Rawson en alerta por cinco suicidios en un mes y un fuerte llamado a no mirar para otro lado

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Rawson en alerta por cinco suicidios en un mes y un fuerte llamado a no mirar para otro lado

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Cinco personas murieron por suicidio en el último mes en Rawson. El operador comunitario de Salud Mental, Alfredo Olmos, pidió a la comunidad estar atenta a las señales de alerta, actuar con empatía y pedir ayuda a tiempo.

La ciudad de Rawson atraviesa un momento de profunda preocupación. En apenas un mes, cinco personas decidieron quitarse la vida, una realidad que moviliza a los equipos de Salud Mental y que vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de hablar sobre el suicidio desde la prevención, el acompañamiento y la responsabilidad social.

El operador comunitario de Salud Mental, Alfredo Olmos, aseguró en dialogó con Canal 12 que detrás de cada uno de estos casos hubo historias diferentes, atravesadas por situaciones personales complejas, y remarcó que la comunidad cumple un rol fundamental para detectar señales de alarma antes de que sea demasiado tarde.

«La persona que decide quitarse la vida o atentar contra ella generalmente atraviesa distintas situaciones que se van acumulando. Puede ser un problema económico, una crisis emocional, la falta de trabajo, conflictos familiares o muchas circunstancias juntas. Todo eso puede llevar a que la persona entre en una crisis profunda», explicó.

Un mes que encendió todas las alarmas

Olmos reconoció que la cantidad de casos registrados en las últimas semanas genera una enorme preocupación entre quienes trabajan diariamente en prevención. «Como hablamos con los equipos, fueron cinco hechos lamentables en apenas un mes. Son cinco vecinos de nuestra ciudad que sintieron que no valía la pena seguir. Eso nos obliga a redoblar esfuerzos y a seguir trabajando», sostuvo.

En ese contexto, explicó que desde hace tiempo realizan campañas preventivas en distintos sectores de la ciudad y que durante el invierno reforzaron la asistencia comunitaria con la entrega de guantes, gorros, cuellos y otros elementos para acompañar a personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

Sin embargo, considera que todavía queda mucho por hacer. «La sensación es que falta mucho. Por eso apelamos a que toda la comunidad tenga un poco más de empatía frente a estas situaciones».

«Siempre hay señales»

Uno de los conceptos sobre los que más insistió el operador comunitario fue que, en la gran mayoría de los casos, las personas manifiestan de alguna manera el sufrimiento que están atravesando.

«Siempre hay señales. Cada persona que lamentablemente tomó la decisión de no seguir dio señales de alguna forma. Cambios bruscos de conducta, de ánimo, decir que no quiere seguir viviendo o que sería mejor no estar. Esas expresiones no pueden tomarse a la ligera».

Por eso pidió prestar atención al entorno más cercano. «A cada papá, mamá, hermano, abuelo, amigo o compañero de trabajo le digo que si nota esos cambios, busque ayuda. Es preferible pedir perdón por haberse preocupado que llegar tarde».

El impacto del bullying y las redes sociales

Durante la entrevista, Olmos también advirtió sobre un fenómeno que observa con frecuencia, especialmente entre adolescentes y jóvenes: el daño que generan los comentarios agresivos en redes sociales.

«Hoy estamos atravesados por la tecnología. Hay mucho bullying, muchos comentarios hirientes y anónimos que terminan perforando la autoestima de las personas».

Recordó el caso reciente de una de las personas fallecidas, cuya profesora había manifestado públicamente cómo los comentarios en redes sociales habían afectado profundamente su estado emocional. «Esa persona estaba buscando una oportunidad laboral para salir adelante y terminó siendo víctima de comentarios que le hicieron muchísimo daño. Tal vez no fue la única causa, pero sí fue un factor que afectó profundamente su realidad».

En ese sentido, insistió en que detrás de cada perfil en redes sociales existe una persona que puede estar atravesando una situación muy difícil. «No sabemos qué está viviendo el otro. Hay personas que tienen trabajo, otras que no; algunas logran salir adelante y otras sienten que no pueden más. Nunca hay que minimizar el sufrimiento ajeno».

Jóvenes adultos, el grupo más afectado

Olmos reveló que los casos registrados durante el último mes muestran una tendencia que preocupa. «En este último tiempo vimos una franja etaria que va aproximadamente de los 20 a los 33 años, aunque también hubo una persona adulta mayor».

Explicó que cada etapa de la vida presenta desafíos distintos y que no existen edades exentas de sufrir una crisis. «A veces se piensa que un adolescente no tiene problemas porque es joven o que un adulto mayor ya vivió todo. Pero cada persona enfrenta conflictos propios de su momento de vida».

En los adolescentes mencionó conflictos escolares, familiares o de integración social; mientras que entre los adultos jóvenes aparecen con mayor frecuencia la falta de empleo, los problemas económicos, las separaciones, conflictos judiciales o medidas cautelares.

«Quizás esas situaciones no sean la causa principal, pero sí pueden convertirse en el detonante cuando la persona ya viene atravesando un sufrimiento importante.»

Pedir ayuda también es un acto de valentía

El operador comunitario destacó el trabajo que vienen realizando en escuelas antes del receso invernal para naturalizar el pedido de ayuda entre adolescentes. «Queremos que, cuando esos chicos sean adultos, pedir ayuda les resulte algo natural. Tenemos que enseñarles que decir ‘la estoy pasando mal’ no es una señal de debilidad».

Y fue contundente:

«Pedir ayuda es de valientes. No es de cobardes decir ‘no puedo más’. Al contrario, es reconocer que necesito acompañamiento para salir adelante».

Qué hacer ante una situación de riesgo

Olmos explicó que cualquier vecino que observe a una persona atravesando una crisis puede solicitar asistencia inmediata.

En Rawson, el primer paso es comunicarse al 101, desde donde se activa el protocolo junto a la Policía y los equipos de Salud Mental. «El personal policial nos da aviso inmediatamente. Nosotros vamos hasta el lugar, hablamos con la persona, evaluamos la situación y, si hace falta, la trasladamos al hospital para que reciba atención y luego continúe con seguimiento psicológico».

También aclaró que el sistema funciona durante las 24 horas. «No importa el día ni la hora. Estamos para eso. Aunque la persona tenga dudas, que llame igual. Preferimos llegar y que no sea necesario intervenir antes que lamentar otra tragedia».

Para Olmos, la prevención del suicidio no depende únicamente de los profesionales de la salud, sino también de la comunidad.

Escuchar sin juzgar, acompañar, evitar minimizar el dolor ajeno y animarse a pedir ayuda cuando alguien manifiesta señales de sufrimiento pueden marcar la diferencia. «Muchas veces una llamada, una conversación o simplemente estar presente puede cambiar la realidad de una familia entera».

Si vos o alguien que conocés está atravesando una crisis emocional o expresa deseos de no seguir viviendo, buscá ayuda de inmediato.

En Rawson, ante una situación de riesgo, se puede llamar al 101, donde se activa el protocolo de intervención junto a los equipos de Salud Mental y la Policía. También es posible acercarse al hospital o al centro de salud más cercano. Hablar, escuchar y pedir ayuda a tiempo puede salvar una vida.

Fuente: Canal 12 Web

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